Todo sobre las lesiones de rodilla en el pádel

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Como ya vimos hace un tiempo en otro post, las lesiones de rodilla en pádel son de las más comunes por las características propias del juego y porque aunque es un deporte muy completo en el que trabaja todo el cuerpo, el tren inferior “sufre” mayor un impacto. Pero como todas, tienen sus causas y si nos esforzamos podemos evitarlas, ver cómo prevenirlas y tener siempre las rodillas en perfecto estado para jugar con tranquilidad y sin molestias.

Dentro de los tipos de lesiones de rodilla que se pueden padecer, en el entorno del pádel la dolencia más frecuentes es la tendinitis rotuliana. Os contamos en qué consiste esta lesión, por qué se puede llegar a producir, cuáles son los síntomas que nos alertan de que la podamos padecer, qué tratamiento es el adecuado para superarla y lo más importante de todo, cómo aprender a prevenirla.

Qué es la tendinitis rotuliana y causas que la provocan

La tendinitis rotuliana (también denominada a esta lesión rodilla del saltador) es una inflamación en el tendón que une la rótula con la tibia (el hueso de la espinilla), el denominado tendón rotuliano o patelar, que se encuentra localizado en la cara anterior de la rodilla.

Los saltos y caídas y los cambios de dirección constantes están a la orden del día en el pádel, forman parte del juego, y son ese tipo de cosas lo que puede originar torceduras, desgarros y daños en el tendón rotuliano. Por eso, es una de las lesiones más típicas de los padeleros.

Aparte de los movimientos habituales del juego, existen una serie de factores externos e internos que pueden propiciar la aparición de esta lesión.

Entre los factores externos destacamos:

– Malos entrenamientos. Engloba muchas cosas este punto, por un lado tanto una insuficiencia en los entrenamientos como una sobrecarga. Debemos plantear bien nuestras sesiones de entrenamiento en cuanto a la frecuencia, duración e intensidad, en función de nuestra condición física y de los objetivos que nos hayamos marcado en nuestra práctica del pádel. Por otro lado, en las propias sesiones de entrenamiento tendremos que cuidar mucho cosas tan básicas como el tiempo que dedicamos al calentamiento y a los estiramientos. Sean cuales sean nuestras previsiones, no forzar.

– Utilizar un mal calzado. Como en otro tipo de lesiones, nuestras zapatillas de pádel se convierten en un instrumento fundamental que nos puede evitar muchos sustos. Tenemos que saber bien cómo elegir las que mejor se adapten a nuestras características.

– Suelo en malas condiciones o de cemento que tienen algunas pistas de pádel (cada vez menos) que suele ser más dañino para las articulaciones. Cuando juguemos en este tipo de suelos tendremos que ser más precavidos.

Y entre los factores internos, destacamos:

– Anomalías individuales. Es decir, personas que tengan una mala alineación de rodilla, tobillo y pie, rótula alta, desequilibrio muscular, etc. Este tipo problemas los puede identificar un fisioterapeuta y aconsejar sobre la mejor manera de practicar el pádel evitando en la medida de lo posible la tendinitis rotuliana.

También hay otro tipo de factores intrínsecos como la edad, la flexibilidad y la laxitud articular que influyen en la aparición de esta lesión.

– Sobrepeso. Puede contribuir a aumentar la tensión el estrés sobre el tendón rotuliano.

– Poca flexibilidad en cuádriceps (músculos del muslo) e isquiotibiales también puede producir una mayor tensión sobre el tendón rotuliano y provocar su lesión.

Síntomas de la tendinitis rotuliana

Uno de los principales síntomas de la tendinitis rotuliana es sufrir un dolor agudo en la rodilla al flexionarla, en la parte posterior de la rótula y el cuádriceps, mientras se está jugando al pádel o realizando otra actividad física como un entrenamiento. Se nota también rigidez en la zona, sensación de debilidad en la pierna y a veces pérdida del equilibrio e inflamación de la parte inferior de la rodilla. En ocasiones el dolor perdurará aunque no se esté practicando ejercicio.

La falta de prevención o factores internos y externos como veíamos en el punto anterior nos pueden llevar en algún momento a padecer esta lesión típica de rodilla en el pádel.

Si además, cuando la tenemos no realizamos un tratamiento adecuado, la cosa puede empeorar hasta llegar a un punto en el que la recuperación total pasa por una intervención quirúrgica. Por este motivo, os contamos a continuación qué hay que tener en cuenta para tratar la tendinitis rotuliana de la mejor manera y cómo prevenirla.

Tratamiento de la tendinitis rotuliana

Como es normal el tratamiento de la tendinitis rotuliana va a depender del nivel de gravedad de la lesión, que se suele clasificar estableciendo una escala del 1 al 5 que se relaciona con el dolor que sufre el paciente. En el número 1 el dolor se nota al terminar de jugar al pádel y el número 5 es cuando duele constantemente impidiendo la actividad física.

Cuando se trate de una lesión leve o moderada:

– Hay que reducir la actividad física y evitar saltos y carreras.

– Aplicar hielo sobre la rótula, durante las primeras 48 – 72 horas desde el comienzo del dolor) que nos ayudará a calmar el dolor y reducir la inflamación de la zona.

– Tomar algún tipo de antiinflamatorio.

– Colocar una banda elástica debajo de la rótula.

– Recibir masajes, tanto descontracturantes y de descarga del cuádriceps como otros para movilizar el tendón.

– Realizar ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento de la rodilla y los músculos que soportan el peso.

– Recibir algunas sesiones de electroterapia (láser de baja frecuencia, ultrasonidos…).

En general, la recuperación si se lleva en condiciones el tratamiento se puede lograr en 4 o 5 semanas.

Si la lesión es más grave y es necesario intervenir quirúrgicamente, según el tipo de operación que se haga la recuperación será también distinta. Pero sin duda es un proceso mucho más lento y que requiere de un plan de rehabilitación específico.

Cómo prevenir la tendinitis rotuliana

En primer lugar para prevenir la tendinitis rotuliana y otras lesiones, hay que revisar el material con el que salimos a la pista de pádel. Es decir, asegurarnos que llevamos unas buenas zapatillas para jugar, con la amortiguación adecuada y adaptadas a nuestras características y necesidades.

También es interesante corregir errores en nuestros gestos. Esto está más relacionado con la técnica. Saber cómo debemos colocar nuestro cuerpo en los distintos lances del juego para no forzar las articulaciones ni los músculos con posturas imposibles.

Por supuesto, no olvidar nunca (no nos cansaremos de repetirlo) realizar un buen calentamiento antes de la práctica deportiva, tanto si se trata de una sesión de entrenamiento como si es un partido. Que siempre se dediquen unos minutos a calentar bien los músculos y prestar especial atención a la zona de las rodillas y la parte inferior de la pierna.

Por otro lado, podemos realizar algunos ejercicios para fortalecer la zona que nos van a venir muy bien para prevenir la tendinitis rotuliana:

– Caminar. Mirad qué sencillito el primer ejercicio que os planteamos, pero es que salir a caminar a diario durante 30 o 45 minutos a buen ritmo y con un calzado cómodo es muy bueno para las articulaciones. Y no solo eso, también es muy bueno para despejar la mente que no viene nada mal tampoco ;)

– Ante todo, saber cuáles son nuestras necesidades y seguir nuestro propio ritmo y adecuar todos los ejercicios a nosotros.

– Sentadillas que contribuyen al fortalecimiento de la zona y los cuádriceps. De pie, separamos las piernas a la altura de los hombros y manteniendo la espalda recta se flexionan las rodillas lentamente hasta que los muslos queden paralelos al suelo. Se puede incluir algún peso como mancuernas. El número de series y repeticiones variará, empezando de menos a más, está bien 3 series de 20 repeticiones.

– Zancadas inversas. Partiendo de la misma posición que al hacer las sentadillas, es decir con las piernas abiertas a la altura de los hombros, se da un paso hacia atrás al mismo tiempo que flexionamos la rodilla hasta casi tocar el suelo con la misma, pero no lo tocamos y volvemos a la posición de origen. Se van alternando las piernas que dan la zancada.

– Zancadas laterales. Con los talones pegados en el suelo durante todo el ejercicio, partimos de la misma posición que en los ejercicios anteriores y esta vez movemos una pierna dando un paso lateral aumentando la apertura (más de la de la altura de los hombros) y flexionando la pierna manteniendo la otra que no se ha movida estirada y después volvemos ala posición inicial. Alternamos las piernas.

– De pie con la espalda apoyada contra la pared, también podemos poner un fitball a la altura de las lumbares, los pies estarán un poco más adelantados que el cuerpo. Flexionaremos las piernas hasta quedarnos como si estuviésemos sentados “en el aire” y volvemos a la posición inicial. Las bajadas deben ser graduales y el máximo es cuando lleguemos a tener las rodillas en un ángulo de 90 grados.

– Otro ejercicio con fitball y que puede ser divertido es sentarnos sobre la bola manteniendo los pies apoyados en el suelo y que nuestro compañero intente desequilibrarnos en varias direcciones y nosotros opongamos resistencia al desequilibrio sin levantar los pies del suelo.

– Los ejercicios con foam roller también nos pueden ayudar para prevenir lesiones de rodilla y otro tipo de dolencias.

– Descansar Aunque no es un ejercicio como tal, hay que ser conscientes de que nuestro cuerpo tiene unos límites y que el descanso es fundamental para poder recuperar fuerzas y de hecho, ser más eficaces y rendir más y mejor.

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Jugando cada punto del partido como si fuera el último. Amateur con aspiraciones a reina de la pista :) Perfeccionando mi volea. ¿Hablamos de pádel?

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