Cuándo cambiar la pala de pádel

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La pala es para un padelero su principal arma dentro de la pista de pádel. Se suele decir que tiene que ser como una extensión de nuestro propio brazo, por eso es tan importante que sepamos elegir bien nuestra pala y aprendamos a quererla y cuidarla. Y aunque a veces le cogemos tanto cariño que queremos que nos dure para siempre, hay que saber cuándo tenemos que cambiar la pala de pádel y es común que existan dudas sobre cuál es el momento de hacerlo.

Cuando se trata de renovar las zapatillas de pádel, por ejemplo, tenemos bastante claro que cuando la suela ya está muy desgastada es hora de hacernos con otro par. Sin embargo ante la pregunta de cuándo cambiar la pala de pádel no suele ser tan fácil saberlo, a no ser que la tengamos reventada, claro, entonces es más que evidente que tenemos que echar un ojo a nuevos modelos ;)

Es posible que pensemos que nuestra pala que ya tiene tiempo y le damos bastante uso sigue en buenas condiciones, pero por el contrario es posible que toque cambiarla porque sus prestaciones ya no son lo que eran y es más complicado darse cuenta de ello, al contrario de lo que ocurre, como decíamos, con otros materiales de juego.



Hay una serie de factores que nos indican el tiempo medio de duración de una pala y cuándo cambiar la pala de pádel es necesario si queremos seguir teniendo un buen “arma” entre manos.

Factores que influyen en la duración de las palas de pádel

Todos los factores determinantes en la duración de nuestra pala de pádel se interrelacionan de una manera u otra, es decir, la calidad es muy importante, pero si después no prestamos atención a cuidar la pala como es debido, la golpeamos con frecuencia, no la protegemos con una funda, etc. es probable que se deteriore igual de rápido o más que una pala de materiales más modestos bien cuidada.

El caso es que para tener una idea más o menos clara de cuándo cambiar la pala de pádel hay que tener muy en cuenta estos factores:

Calidad de los materiales de la pala de pádel.

No es lo mismo una pala de fibra de carbono que una de fibra de vidrio o con núcleo de goma EVA o de Foam. Las palas fabricadas en carbono son más duraderas y resistentes que las de fibra de vidrio, por este motivo la mayoría de las palas de pádel de gama alta son de carbono y las de gama baja de fibra de vidrio.

En cuanto al núcleo, las de goma EVA suelen ofrecer mejores prestaciones que las de Foam, pero en este caso la elección está también más relacionada con la forma de juego que se prefiera.

La frecuencia de juego.

Lógicamente no es lo mismo coger la pala muy de vez en cuando que bajar con frecuencia a jugar, incluso apuntarse a rankings, torneos, etc. A mayor uso, mayor desgaste y, por tanto, la necesidad de cambiar la pala antes.

Estableciendo una media, digamos que alguien que juega 1 o 2 veces por semana puede durarle la pala un año y alguien que juega de 4 a 5 veces por semana tendrá que cambiar de pala en unos seis meses.

Como comentábamos antes, todo esto es relativo y depende también del resto de factores como el cuidado que le prestemos a la pala o su calidad. Pero en general estos suelen ser los tiempos.

Cómo cuidamos nuestra pala de pádel.

Evidentemente si cada vez que fallamos un punto la pagamos con la pala y la golpeamos contra el suelo o la pared, nos durará menos. También si no medimos bien o somos muy bruscos en el juego y solemos chocar la pala con la del compañero.

Si cuidamos bien nuestra pala, evitamos golpearla, cubrimos con protectores el marco, la secamos después de jugar un partido con lluvia, no la dejamos al sol a altas temperaturas, la guardamos en una buena funda o paletero, etc. ayudará a que la conservemos en mejores condiciones y nos dure más tiempo.

El tiempo que tenga la pala.

De nuevo, algo bastante lógico, cuanto más tiempo tenga nuestra pala mayor desgaste y por lo tanto, menores prestaciones porque los materiales van perdiendo propiedades y se van deteriorando con el tiempo y por factores meteorológicos como la lluvia, el frío o el calor.

Al margen de esto, algunos síntomas claros de que ha llegado el momento de renovar nuestra pala de pádel es cuando el marco tiene alguna grieta que se puede ir ampliando hasta afectar al núcleo, cuando la goma no despide la bola con la misma potencia que cuando la pala era nueva o si al terminar de jugar notamos dolor en el brazo, como consecuencia de las vibraciones que puede proporcionar una pala deteriorada.

Así que ya sabéis, lo primordial es saber elegir una pala de pádel que se adapte a nuestras características físicas y de juego, cuidarla bien, mimarla y disfrutar en la pista con ella, teniendo presente siempre estos factores para saber cuándo es el momento de despedirnos de ella y dar la bienvenida a una nueva.

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Jugando cada punto del partido como si fuera el último. Amateur con aspiraciones a reina de la pista :) Perfeccionando mi volea. ¿Hablamos de pádel?

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